Si alguien me hubiera dicho como terminaría la
noche de Halloween (léase Jalogüin) para mí, 4 años atrás (2010, saque la
cuenta) lo más seguro es que no le hubiera creído. Para empezar, debo decir que
cuando de disfraces se trata, procuro “ponerle talento” al tema. Es cierto, soy
medio ñoño, pero disfruto del ambiente cómico que una fiesta de disfraces
proporciona. Gabriela comparte ese mismo gusto por este tipo de eventos y desde
que estamos juntos ha resultado muy divertido preparar los atuendos que vamos
usar, pero la noche de Halloween del 2010 aún no nos conocíamos, aunque ya
faltaba poco, y los sucesos de esa noche tienen como coprotagonistas a 3
personas principalmente: el Jóse (sí sé que el acento va en la E, pero todos le
decimos así) mi primo-yunta-partner-compadre desde “cauro” chico, la Cristi (su
polola y mi amiga de hace hartos años), y Alicia… la del País de la Maravillas
(tranquilos, ya lo explico)
Ese mes de octubre yo cumplía más o menos 6
meses de haber terminado mi relación con la Flaca. La Flaca fue mi polola desde
4° Medio y duramos juntos como 8 años (harto rato), claro que en el camino
tuvimos nuestras pausas y terminamos y volvimos como 3 veces. Entenderán
entonces que después de tanto tiempo con alguien cuesta un poco retomar la
marcha, a mi al menos me costó, no lo digo porque a ella le haya costado menos,
es decir, que tampoco estoy diciendo que para ella fuera fácil, y que para mí
no, sino que esa época fue…mmmh….. olvídenlo, me estoy enredando, en fin, entiendan
que me costó retomar el estado de soltero y dejar atrás mi relación con la
Flaca. Mis ganas de celebrar no eran las mejores, a pesar que mis cercanos y
amigos se preocupaban mucho por subirme el ánimo, y por eso dudé bastante
aceptar ir a la fiesta de disfraces en la casa de una compañera de trabajo de
la Cristi.
“Lo vas a pasar bien” y “Hace falta que te
distraigas”, fueron parte de las frases motivacionales que el Jóse y la Cristi
repitieron hasta el cansancio. Al fin acepté y busqué que disfraz armar para
acompañarlos. Con nada a la mano y con poco tiempo recurrí al arriendo de un
traje de El Zorro, bastante completo y detallado. Así que esa noche, cuando
Drácula y Morticia (entiéndase el Jóse y la Cristi) pasaron por mí, yo ya estaba
listo con mi disfraz.
La fiesta era en una parcela, de los papás de
la amiga de la Cristi, que tenía un nombre raro que parecía de trago con vodka,
algo así como Devoska, Davinka o
Veriosda, en fin. La amiga (la llamaremos Caipiroska por decir algo),
Caipiroska, era una mujer joven, regia-estupenda, muy simpática y de sonrisa sincera.
Nos saludo en la entrada mientras recibía unas cajas de un distribuidor de
bebidas. Nos presentaron y nos invitó a pasar que ya estaban casi todos los
invitados. Adentro se escuchaba música y ruido de mucha gente, lo cual confirmamos
al entrar a la casa. El lugar era gigante, del tipo: el-baño-es-mas-grande-que-mi-departamento (si hubiese tenido un
helipuerto y un embarcadero para submarinos no me habría extrañado). Había mucha
gente tanto adentro, en la terraza, el quincho, la piscina, el helipuerto,
etc. Buscamos algo para beber, conversamos un rato entre nosotros, también con
un carabinero, una monja-sexy, Dartagnan de los tres mosqueteros, Ronald
McDonald y Caperucita Roja (era una fiesta de disfraces ¿recuerdan?). Como la Cristi
quería bailar me preguntaron si yo estaba bien y fueron a mover el esqueleto. Yo
salí a la terraza y busque en una mesa, que tenía más botellas que botillería de
barrio, algo que tomar, y estaba en eso cuando Alicia (la del País de las Maravillas)
me dijo: “¿Me preparas uno igual?”, me volteé y vi una mujer en dos palabras:
IM-PRESIONANTE, me sonrió, le sonreí, y preparé el trago más desastroso de mi
vida, luego de derramar gran parte de la botella. Mi torpeza le causó gracia
y fue motivo de conversación, me quité
el sobrero y el antifaz un momento, pero entonces cuando empezaba a relajarme
con Alicia vi entrar a la Flaca acompañada del profe de Arte que tenía en la
Universidad (Pocahontas y Jack Sparrow, en ese orden). Venía riendo y tomados
de la mano, yo no recuerdo que es lo que sentí o que pasó por mi cabeza en ese
momento, tampoco sé qué cara puse, pero fue lo suficientemente expresiva como
para que Alicia se diera cuenta.
- Una
de dos –dijo Alicia - es tu ex o tu mujer.
- Es
mi ex –dije reaccionando al darme cuenta de que me hablaba.
Alicia, miró a la Flaca-Pocahontas y a su
pareja fijamente, luego a mí y dijo:
- Ven,
vamos.
- ¿Qué?
–respondí al ver que apuntaba con la mirada a mi ex – No, o sea, no, no puedo.
- Confía
en mí –dijo Alicia con una sonrisa – Hay que ir a saludar, y ella tiene que verte.
- Pero…
- Pero
nada –interrumpió – tranquilo, todo está bien.
Entonces tomó mi mano, y caminamos en dirección
a la Flaca-Pocahontas, pero justo antes de llegar se dio vuelta, me miró a los
ojos, sonrió, me abrazó y luego me besó en la boca. De pronto, no supe qué
hacer, pero sentí como Alicia daba un paso atrás y chocábamos con algo-alguien.
- Uy!
Disculpa, fue… –comenzó a decir Alicia riendo cuando se volteó.
- ¿Matías?
– interrumpió la Flaca-Pocahontas con los ojos abiertos como platos.
- ¿Flaca?,
eeh… sí, yo… hola! – dije lo más tranquilo que pude.
- Hola
–respondió ella sorprendida aún – eeeh… él es Tomás, mi pareja –yo lo saludé
con un apretón de manos.
- Esteee…
yo, ella… ella es… –empecé.
- Hola,
soy Francisca, su polola – completó Alicia con una radiante sonrisa, justo a
tiempo porque hasta ese momento no sabía cuál era su nombre.
- Veo
que estás bien –dijo la Flaca-Pocahontas – me alegro.
- Sí,
estoy muy bien –respondí, entonces Alicia me abrazó y se acercó a mi oído y
dijo: “No traigo ropa interior”
Miré a Alicia, que sonreía a mi lado, yo con
los ojos muy abiertos y sin palabras, ella miró a la Flaca-Pocahontas y dijo
que teníamos que hacer algo, se despidió y yo también, y dejamos a mi ex parada
de una pieza mientras caminábamos a la piscina tomados de la mano. Al llegar nos
sentamos cerca del borde.
- Es
mentira ¿sabes? –dijo con un sonrisa – Lo de la ropa interior.
- Yo…
eso… a sí –traté de articular algo.
- Pero
yo necesitaba esa reacción en tu cara, y tú tenías que hacerle ver que estabas
increíble, que nunca habías estado mejor ¿me entiendes? –preguntó sin mirarme.
- Sí,
creo que sí.
- A
veces cuesta, pero siempre se sale adelante –y al decirlo se volvió y me miró a
los ojos sonriendo – Tengo sed, ¿me podrías preparar otro de esos?
- Claro
–dije – ya vuelvo.
La dejé ahí sentada en la piscina y volví a la
terraza para preparar el trago, cuando volvía con la mezcla terrible que había
hecho, me encontré con el Jóse y la Cristi que me estaban buscando.
- ¿Dónde
estabas? –dijo la Cristi – Vimos a la Flaca.
- Sí,
yo también –respondí.
- Pero
se fue –continuó el Jóse –, se fue enojada.
- ¿Qué?
–dije sin poder creer bien todo.
- Sí,
la vimos cuando venía entrando, no venía sola –explicó la Cristi – y empezamos
a buscarte por todos lados y no te encontramos, luego nos cruzamos con ella
cuando se iba, nos vio pero no dijo nada y se veía enojada o al menos molesta.
¿Hablaste con ella?
- Sí,
yo estaba con… -entonces recordé a Alicia y con la frase a medio terminar me
fui a la piscina.
En el lugar donde estábamos sentados estaba la
monja-sexy y Aladino bastante cariñosos, pero no había señales de Alicia por
ninguna parte, la busqué por toda la casa y no hallé rastro de ella. Me terminé
bebiendo el trago que llevaba en a mano y me di cuenta lo asqueroso y “cabezón”
que estaba, lo suficiente como para marearme y quedar medio ebrio hasta la hora
en que nos fuimos del lugar.
Desperté la mañana siguiente con una resaca
horrible, hasta el día de hoy no puedo recordar todo lo que tenía el trago
maldito que preparé esa noche ni en qué medidas (recuerdo que tenía hielo, pero
eso no ayuda mucho). Si recuerdo haber despertado sintiendo que me había
liberado de un peso emocional importante, relacionado al fin de mi relación con
la Flaca, y eso fue extraño, extraño pero bueno, era bueno empezar a sentirse
bien de nuevo conmigo mismo. A la Flaca, después de esa noche, no la volví a
ver por un buen tiempo, supe de ella y de que estaba bien y eso me hizo sentir
bien también, pero pasaron 2 años antes de volver a vernos. Y a Alicia, jamás
la he vuelto a ver, traté de buscarla, incluso la Cristi le preguntó a Caipiroska
por ella, pero le dijo que no conocía a ninguna Francisca, que recordaba haber
visto el disfraz de Alicia, así como otros que estuvieron esa noche también lo
recuerdan, pero nadie parecía saber quién era ni Alicia ni Francisca, la verdad
es que dudo que ese haya sido su nombre realmente, y después de habérsela descrito
el Jóse opinó que yo era un gil por dejar que desapareciera.
Si hay algo que sí es cierto, es que
Alicia-Francisca tenía razón: “A veces cuesta, pero siempre se sale adelante”
sólo hace falta recordarlo o que te lo recuerden, porque la gran mayoría de
nosotros lo sabe. A mí esa noche me lo recordaron. Así que, donde sea que te
encuentres y esperando que estés bien, muchas gracias Alicia… la del País de
las Maravillas.

